En el ecuador del mes de Octubre puede decirse que, salvo pequeñas excepciones, toda la uva está ya en los lagares y depósitos de fermentación. Este año, de manera excepcional respecto de lo que venía siendo habitual en los últimos años, la vendimia ha sido bastante retrasada y las incidencias desde luego han sido múltiples a lo largo del mismo.
Ha habido lluvias a destiempo, granizadas en primavera que se han llevado gran parte de los incipientes frutos, un verano con poco sol y calor, precisos para que la uva fuera madurando correctamente y, finalmente, plaga de topillos – que no topos, animal totalmente diferente – y lluvias torrenciales en Septiembre que no hicieron sino engordar con agua el grano. ¡Vamos! Toda una alegría para las condiciones ideales de vendimia. Al menos, afortunadamente, a esta sí le acompaño un buen tiempo que posibilitó el secado del fruto, sus últimos toques de madurez y el descarte del temido hongo Botrytis Cinerea que habría sido puntilla a este malhadado año. La disminuida producción ha sido objeto de una especial limpieza y selección en las mesas de selección y, ¡Por fin! Tenemos el grano donde debe de estar.
Con este panorama, este año van ha tenerse que esmerar muy mucho los técnicos enólogos para sacar lo mejor de una uva ( ya veremos la certificación que le dan las distintas Denominaciones, últimamente algunas demasiado “alegres” en su valoración) que, cuando menos, viene complicada y de bajo grado. Así es que ¡ Adelante ! ¡ Manos a la obra Demiurgos, Magos de Fantasía! Este año sí va a notarse verdaderamente quién es quién en el particular mundo de la Fórmula 1 vitivinícola y agradeceremos el especial esmero y buen hacer de los mejores. Porque no está nada fácil.
Autor: Terravinum-
Fecha: 2007-10-18