En algunos casos, este cambio supondrá una mejora perceptible en las condiciones de vida: clima más benigno en algunas regiones inhóspitas – Alaska, p.ej. – pero en lectura macro, es decir, los efectos que pueda tener sobre las especies vivientes y condiciones de vida de las mismas, este cambio, en gran parte inducido y brusco, puede tener unas consecuencias catastróficas.
En todo caso, la especie humana parece bastante camaleónica – ya veremos si nos da para mudar tanto – y muchos parecen pensar aquello de a mal tiempo buena cara y que además no será para tanto. En fín. Sigamos así, que también hay quién piensa que nos acordaremos de santa Bárbara cuando truene …
Bueno, el caso es que en Inglaterra, que no han hecho vino - no digamos bueno - en toda su vida por imposición climática, llevan, con esto del cambio y la benignidad sostenida de los otrora horrorosos veranos, haciendo unos vinos espumosos que comienzan a llamar la atención a unos y levantar señales de alarma a otros. Los Condados del sur – con Kent a la cabeza - son los responsables de éste pequeño revuelo y, así, este año van ha producir cerca de tres millones de botellas, un 50% más que el año pasado. Esto no supondría mayor problema si no fuera por ser el inglés un mercado tradicionalmente potente en el consumo de vino y donde España, entre otros, obtenía buenas ventas. Si la progresión en cantidad y calidad de sus vinos sigue esa escala, podría ser un motivo serio de preocupación para muchos productores del continente.
Así pues, aquí vemos una consecuencia, tan real como la vida misma, del famoso fenómeno que ya tenemos encima. Y esto es una anécdota; casi simpática. Pero ya veremos. Entretanto, sigamos con la cabeza estúpidamente escondida bajo el ala.
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Fecha: 2006-09-12